El 22 de julio de 2015 la Unidad para las Víctimas reconoció a la Universidad del Atlántico como sujeto de reparación colectiva. Tuvieron que pasar casi doce años, un Comité de Impulso conformado el 9 de septiembre de 2016 con representación estudiantil, profesoral, de trabajadores, pensionados, egresados y víctimas sobrevivientes, y la construcción colectiva de un Diagnóstico del Daño, para que el pasado 27 de julio la Unidad entregara la Resolución N.° 2026-500-0000552.
Esa resolución no es el cierre del proceso. Es apenas el inicio de la implementación de tres de las cuarenta y una acciones que contiene el Plan Integral de Reparación Colectiva: una Escuela de Formación y Liderazgo, un Foro con entidades públicas y privadas en el marco de la Semana de la Memoria, y un monumento de memoria dentro del campus. Tres acciones de cuarenta y uno. Es poco frente a la magnitud del daño y, al mismo tiempo, es la primera vez que la comunidad universitaria administra directamente recursos y decisiones de su propia reparación, en lugar de recibir un plan diseñado desde afuera.
Ahí está la diferencia que este medio quiere subrayar: reparación no es lo mismo que asistencia. La asistencia la entrega el Estado cuando quiere y como quiere. La reparación, cuando de verdad lo es, la construye y la vigila la comunidad afectada. El Comité de Impulso lleva once años insistiendo en esa distinción, y hoy, con esta resolución, empieza a caminar.
Seguiremos haciendo seguimiento a la ejecución de las tres primeras acciones. Once años de espera no se compensan con un anuncio; se compensan con hechos verificables, y en eso estará esta redacción.