Cuando se piensa en reparación colectiva casi siempre se piensa primero en personas: sobrevivientes, familias, comunidades. Pocas veces se piensa en el territorio como sujeto que también fue afectado y que también necesita repararse. En el Atlántico, la Red de Defensores Ambientales lleva años documentando cómo la desatención institucional golpeó por igual a las comunidades y a los ecosistemas que las sostienen.
Los humedales del departamento no son un paisaje de fondo. Son memoria viva: ahí donde hoy hay relleno o abandono, hubo antes formas de vida, de pesca artesanal, de encuentro comunitario que la violencia y el desplazamiento interrumpieron. Repararlos a ellos es parte de reparar a quienes dependían de ellos.
Por eso esta redacción sigue insistiendo en que el Plan Integral de Reparación Colectiva de la Universidad del Atlántico, con sus cuarenta y un acciones, se lea en diálogo con las demás luchas territoriales del Caribe colombiano, y no como un proceso aislado dentro de los muros del campus.